Técnicas de impresión y acabados para obtener un efecto premium

Técnicas de impresión y acabados para obtener un efecto premium

Hay ocasiones en las que después de pasar horas y horas preparando un proyecto llega el momento de imprimirlo y el acabado no es el que esperábamos. Muchas veces, el problema de esto tiene que ver con una equivocación en el tipo de papel elegido, así como en la técnica que se ha utilizado para llevar a cabo la impresión, lo cual ocasiona que el acabado no sea óptimo.

Si estás leyendo este artículo lo más seguro es que te haya pasado o que quieras evitarlo. Por eso, a continuación, te vamos a explicar cuáles son las diferentes técnicas de impresión que podemos encontrar en la actualidad, sus características y el tipo de papel que necesitan, así como también los acabados para impresión que ofrecerán. Eligiendo adecuadamente la técnica que deseas y el acabado conseguirás darle a tu proyecto un efecto premium y de gran calidad.

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Que es la calidad de impresión

En primer lugar, aunque pueda resultar obvio, es importante dejar claro este concepto y cuál es su relación con el efecto premium que buscamos. La calidad de impresión tiene que ver con la capacidad de representar una imagen con los máximos detalles posibles. Cuando hablamos de calidad de impresión, nos referimos de manera general, a la cualidad que buscamos en todas las técnicas de impresión —como el offset o la impresión digital— para conseguir que nuestras impresiones sean mejores.

Debes tener en cuenta, así mismo, cuál es la mejor resolución para imprimir fotos en alta calidad, imágenes o proyectos. Por supuesto, no siempre se trata de cuanta más resolución mejor, puesto que el ojo humano conforme aumenta la distancia tiene a percibir una resolución ppp menor. Así pues, si buscamos una foto para un marco, la resolución de 300 ppp será la recomendada, mientras que, si queremos imprimir un cartel en gran formato, no será necesaria tanta resolución —ya que lo veremos a la distancia, y no al detalle—.

Cómo imprimir en alta calidad

Para imprimir en alta calidad y obtener un efecto premium es fundamental elegir adecuadamente la técnica y el acabado para impresión que deseamos. No es lo mismo un estampado metalizado, por ejemplo, que un golpe en seco. Te lo explicamos, a continuación.

Técnicas de impresión: el tradicional offset

La técnica de impresión offset es una de las más utilizadas, aunque poco a poco va perdiendo terreno para cederlo a la impresión digital de calidad. Cuando hablamos de la técnica offset nos referimos a un sistema que funciona mediante la utilización del popular conjunto de colores CMYK y mediante planchas de aluminio y tinta para cada una de ellas. La impresión offset es un sistema de impresión indirecto que deriva en la litografía. Toda la información que se utiliza para imprimir —como imágenes, fondos de color, diseño…— se descompone en porcentajes de colores con los cuales se graban las planchas de aluminio, dibujando en un láser lo que se quiere imprimir.

La principal ventaja del offset a la hora de imprimir fotos en alta calidad es que funciona con una gran variedad de tamaños y tipos de papeles, además —por supuesto— de la exactitud con la que se reproduce la imagen. Así mismo, los acabados para impresión permiten encontrar el color exacto, siendo compatible —por otro lado— con otro tipo de tintas —como las metálicas o fluorescentes—.

Técnicas de impresión: la impresión digital de calidad

Cuando hablamos de impresión digital podemos referirnos tanto a la impresión que realizamos en nuestra casa, hasta la impresión que puede ser realizada por una máquina valorada en más de un millón de euros. Por ello, hay que tener en cuenta que para imprimir fotos y otros proyectos en alta calidad necesitaremos hacer uso de una buena máquina digital.

La técnica de la impresión digital consiste en cualquier impresión en la cual la información del proyecto pasa directamente a la máquina sin necesidad de utilizar planchas o algún proceso intermedio. La imagen se proyecta utilizando un tambor en el que previamente —a través de un láser— se ha depositado el pigmento. Este queda fijado en el papel gracias a la presión y al calor. Una de las mayores ventajas de la impresión digital es que la tinta sale seca. Además, la máquina puede personalizarse para realizar estampados y barnices. Por lo general, suele ser utilizado a nivel comercial para etiquetas y embalajes.

Técnicas de impresión: el golpe en seco

En este caso, más que de una técnica de impresión, hablamos de un acabado para impresión sin tinta. Este método consiste en crear relieves mediante un golpe en seco. Para ello, se utiliza un molde hembra que recibe el nombre de cliché hembra y un molde macho, conocido como cliché macho. El cliché hembra presiona el papel contra el macho consiguiendo que el papel quede marcado por un relieve. Para conseguir un acabado premium, en este caso, lo más recomendable es utilizar papel mayor de 100 gramos y de fibras naturales. De esta forma evitaremos que el papel pueda arrugarse o romperse con el golpe en seco.

Técnicas de impresión: el estampado

Se trata de una técnica de impresión muy utilizada en packaging, revistas, tarjetas, etiquetas, libros… Esta funciona de manera muy similar a la sublimación de camisetas, ya que las dos imprimen o transfieren la tinta por calor. En el caso del estampado la imagen se grava previamente en un cuño —este puede ser de aluminio, magnesio, bronce, silicona…). El mismo presiona una película y se le aplica calor. De esta forma se activa el adhesivo y el diseño se transfiere al papel. Los acabados para impresión son muy elegantes, aunque la personalización es reducida.

Técnicas de impresión: la serigrafía

La serigrafía, finalmente, nos permite imprimir fotos de calidad y otros proyectos, como cartelería de gran tamaño, pegatinas o papel transparente. Esta técnica de impresión funciona transfiriendo la tinta a través de una malla tensada sobre un marco. Esta malla, la cual recibe el nombre de pantalla, deja paso a la tinta por unas zonas y la bloquea por otras, consiguiendo así plasmar el diseño que queremos. La serigrafía ofrece colores muy vivos y permite trabajar en muchos materiales. Ahora bien, el proceso es lento y los proyectos necesitan tiempo para secarse.