¿Qué gramaje utilizar para cada proyecto?

¿A quién no le ha pasado nunca que ha ido a imprimir en una copistería o a comprar papel y se ha topado con la duda de qué gramaje utilizar? Muchas veces pensamos que lo único importante cuando vamos a imprimir o a realizar un trabajo es el tamaño del papel —el cual está regulado por la norma DIN 476 o la ISO  216—, sin embargo, nos olvidamos de tener en cuenta el grosor o el gramaje del mismo, el cual aporta una calidad y acabado distinto, dependiendo de cada proyecto.

Lo cierto es que el gramaje del papel, o peso del papel por metro cuadrado, es muy importante. Al igual que también lo es su grosor. A continuación, te explicamos exactamente cómo funciona eso del gramaje del papel y en qué debes fijarte para elegir uno u otro dependiendo del proyecto que vayas a utilizar.

¿Qué es el gramaje del papel?

Cuando hablamos del gramaje del papel nos referimos exactamente a la unidad de medida que se emplea para medir el papel. El gramaje equivale al peso por metro cuadrado del papel. Pero ¿Qué diferencia hay entre el gramaje y el grosor de un folio? La diferencia radica en que el gramaje, como decíamos, equivale al peso del papel por metro cuadrado, mientras que el grosor es la distancia que hay de una cara a otra del folio.

Ahora bien, debes tener en cuenta que el peso que tiene el papel no tiene por qué coincidir con el grosor de este. La razón es sencilla. El peso depende del material o de la composición del papel, por ello dos papeles que tengan en mismo gramaje pueden tener grosores distintos —por ejemplo, no es lo mismo el grosor de un folio que el de una cartulina. Aunque el gramaje de la cartulina y del papel sea el mismo, el grosor entre ambos puede variar—.

De cualquier forma, si tenemos en cuenta que el material medido sea el mismo, entonces la relación entre gramaje y grosor está estrechamente vinculada. Ello es lo que nos servirá para decantarnos por un tipo u otro, dependiendo de nuestro proyecto.

¿Qué gramaje de papel utilizar?

La calidad de un proyecto no solo depende de sus contenidos. En ocasiones, un proyecto de gran calidad con cientos de horas de investigación destaca menos que otro con calidad informativa inferior. La razón es sencilla: Este resulta menos atractivo a nivel visual. Hay muchas cosas que deben cuidarse a la hora de presentar un trabajo o proyecto y que influyen en el resultado final. En ellas, por supuesto, se encuentra la calidad informativa, pero también el diseño utilizado y el acabado —o materiales empleados para su impresión—. El gramaje del papel es el que define la calidad del acabado.

No es lo mismo, por ejemplo, imprimir una hoja a color con un gramaje de 60 gramos que con uno de 120 gramos. En el primero de los casos el papel es tan fino que la tinta puede traspasarse de una cara a otra, por lo que el resultado no será el esperado. Cada gramaje, o peso del papel por metro cuadrado, está pensado para un proyecto u otro. A continuación, vemos qué gramaje utilizar dependiendo del proyecto realizado.

Gramaje para periódicos

Si tu idea es llevar a cabo la impresión de una tirada de periódicos, entonces lo más aconsejable es que utilices un gramaje de 40 a 60 gramos. Este gramaje, o peso del papel por metro cuadrado, es más económico que el resto —por lo que podrás aprovechar para realizar varias copias—. Debes tener en cuenta que la impresión será inferior, ya que el grosor de un folio de este tipo es más pequeño—. Las tintas utilizadas a día de hoy en la impresión de periódicos están elaboradas con base acuosa y emplean carbón o derivados de la soja para dar color.

Gramaje de trípticos y folios de oficina

En el mundo de la publicidad y de las artes gráficas, los trípticos son folletos informativos que se doblan en tres partes iguales quedando perfectamente plegadas. Por lo general el tamaño de un tríptico suele ser de un DIN A4. En ellos aparece la información de un evento, un programa informativo, una campaña específica —como la campaña de vacunación de la gripe—, etc. Ahora bien ¿Cuánto pesa un folio en este caso? El gramaje de un tríptico es de 80 a 100gramos.

Los folios de oficina utilizados para imprimir, como fotocopias o documentación deben tener este mismo gramaje. Se trata del gramaje más común utilizado a día de hoy. Este gramaje es empleado, así mismo, para los interiores de libros o de revistas con muchas páginas.

Gramaje de folletos y carteles

Tanto en el caso de los folletos, como de los carteles, nos interesa que el gramaje sea algo más elevado que el del folio común. Es decir, que el grosor de un folio de este tipo sea mayor ya que contiene una gran cantidad de tinta a color y queda expuesto a la intemperie —en paneles de libre expresión o tablas de corchó, por ejemplo—. En este caso, lo recomendado es un gramaje de 90 a 200 gramos.

Gramaje de flyers

Un flyer o volante es un papel impreso utilizado para hacer publicidad o propaganda. Estos tienen unas dimensiones de media cuartilla —o DIN A5— y se entregan directamente a mano. Los flyers utilizan un gramaje similar al gramaje de una cartulina fina. Es decir, un gramaje de 200 a 250 gramos. Estos pueden utilizados también para hacer portadas de revistas, entre otras.

Gramaje de postales y tarjetas de visita

Las tarjetas postales o tarjetas de visita utilizan un gramaje de papel superior a los anteriores. Se trata de productos de gran calidad y con una impresión a todo color. En este caso utilizaremos un gramaje de 250 a 350 gramos, aproximadamente.

Gramaje de cubiertas de libros

Los libros son objetos que llevamos de un lugar a otro, que colocamos en el bolso, en la mochila o debajo del brazo. Por lo tanto, sus cubiertas deben ser lo suficientemente gruesas para aportar resistencia y evitar que las hojas de su interior se deterioren —así como la portada—. Es por esta razón que los libros utilizan un gramaje mucho más elevado, estos deben utilizar un gramaje de 350 a 450 gramos.

Las anotaciones sobre medidas hechas en este apartado son las más utilizadas para cada proyecto, ahora bien, debes tener en cuenta que estas son orientativas y que el diseño y la originalidad depende de cada persona. Así mismo, influye mucho también si el papel es satinado o no, así como si este tiene brillo, si es fotográfico, etc.